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"Psicoanálisis de la psicopatía y la neurosis"

Psicoanálisis de la psicopatía y la neurosis: conexión y contraste

"La incapacidad para tolerar la ambigüedad es la raíz de todas las neurosis"
Sigmun Freud


Sandra Lizeth Hernández Hernández
Licenciada en Psicología por el Centro Universitario Vasco de Quiroga



¿Qué imágenes suscita la palabra neurosis y cuáles la palabra psicopatía? ¿Qué pasa por nuestra mente si imaginamos ambos términos juntos? Quizá imaginemos contrastes como un color blanco y otro negro, un sabor salado y otro amargo, o bien, una depresión y una manía; es decir, paradojas. Así es como trataremos el tema de hoy: una personalidad neurótica versus una personalidad psicopática. Al mismo tiempo, se tratará de explicar la relación clínica existente en aras de observar su utilidad en el esclarecimiento del diagnóstico y tratamiento.



Actualmente las psicopatías no han sido reconocidas como trastorno mental de manera explícita en ningún manual de diagnóstico clínico, y ocasionalmente son tratadas como un trastorno antisocial de la personalidad (TAP). No obstante, podemos determinar que el TAP sólo es el antecedente para la constitución de una posible psicopatía. Desde el campo psicopatológico, Jacques Lacan (psicoanalista francés contemporáneo) organiza tres categorías: neurosis, psicosis y perversión, donde la psicopatía podría aproximarse más a esta última. Tanto en la psiquiatría como en el psicoanálisis, el término “perversión” se refiere muchas veces de manera específica a patologías de la sexualidad, ya sea en el orden fálico -fetichismo, trasvestismo- o en el del objeto -exhibicionismo, sadismo-. No obstante, Lacan desplaza el concepto de perversión y lo lleva a la perturbación de la conducta sexual (psicoanálisis freudiano). Así entonces, podemos acceder a una teoría generalizada de la estructura perversa (desde Lacan) y encontrar allí las categorías, los mecanismos y las posiciones subjetivas que nos permitan entender, ordenar y explicar las conductas psicopáticas (1).

En el presente ensayo se intentará establecer la relación y el contraste entre las neurosis (especialmente obsesiva) y las psicopatías, poniendo énfasis en las dimensiones sobresalientes.

1. Al aplicar la dimensión de la culpabilidad presente, en el psicópata se observa una ausencia de culpabilidad, como refiere el Dr. Hare: “los psicópatas muestran una increíble falta de interés por los devastadores efectos que sus acciones tienen en los demás. Frecuentemente, lo admitensin tapujos: no tienen sentimientos de culpa. No se arrepienten en absoluto del dolor y la destrucción que han causado y afirman que no hay razón para preocuparse” (2).





En el neurótico obsesivo este indicador resulta opuesto por la rígida conciencia moral. Freud lo llamó el severo y cruel superyó primitivo que, ante sus transgresiones fantasmáticas, acosa al neurótico con los autorreproches y los remordimientos; es decir, las que el neurótico cree que son transgresiones. El psicópata, por lo contrario, sólo puede ser calificado como transgresor desde el punto de vista de un observador externo. Desde su propia posición subjetiva no es ni se siente transgresor. Hay una ausencia de culpabilidad que desdibuja los contornos y las barreras entre lo prohibido y lo permitido en el lazo social. Se guía por sus propios códigos. Es decir, mientras que en el
neurótico la transgresión es propia e interna (cumplimiento-incumplimiento de sus propias reglas), en el psicópata solo puede ser vista por la sociedad porque para el sujeto psicopático tal trasgresión no existe. Como no se viola ninguna regla no existe transgresión. En ambas dimensiones se observa culpa de tipo persecutoria (no sana); es decir, el sujeto, a pesar de ser consciente de sus acciones, no las modifica, lo que conduce a repetir conductas. Es a partir de ello que entonces podemos comenzar a discernir la verdadera personalidad de estos sujetos.

2. Tanto el psicópata como el neurótico se consideran personas con una patología de la responsabilidad. Aunque en el primero ocurre por defecto y en el segundo por exceso y por deformación, en ambos casos hay un déficit en la responsabilidad. Los extremos siempre son malos. Tender hacia uno u otro lado trae consecuencias fatales, tanto para uno mismo (neurosis) como para la sociedad (psicopatía). Liberman denomina a este fenómeno conjunto afasia semántica: “acción sin reflexión, se trata de personas que no tienen posibilidades de entender los códigos bajo los cuales se expresan las otras personas; usan el sobreentendido de acuerdo a sus cerrados intereses narcisistas circunstanciales”(3). Es decir, el personaje psicópata posee sus propias reglas y son éstas las únicas bajo las cuales se rige y exige a la sociedad respetarlas. De no suceder así, ataca a los terceros. Por su parte, el neurótico, que también posee sus propias normas y reglas, no solicita u obliga a los demás a seguirlas o regirse bajo ellas. Al contrario, él es el único que las acata; y de transgredirlas o violarlas se libera una culpabilidad exacerbada contra sí mismo y no contra la sociedad.





3. Contraste entre el goce y el deseo. Mientras que en el neurótico el deseo es atendido y deja de lado la satisfacción pulsional mediante la represión (mecanismo de defensa que consiste en acumular tensiones y en un aprisionamiento de recuerdos e ideas, cuya exteriorización a través de la conciencia está impedida por las barreras psíquicas de la censura), en el psicópata “por el contrario: prevalece el goce y el deseo es la voluntad, la satisfacción pulsional se genera a través de vías más directas y decisivas (impulsividad)”(4). Ello no significa que la satisfacción pulsional no se dé en la neurosis, sino que se produce por vías indirectas; es decir, al satisfacer el síntoma (obsesiones-compulsiones) la satisfacción pulsional se vuelve más acentuada y desata sufrimiento.
Un psicópata siempre gozará sus actos (satisfacción). Uneurótico saciará, o mejor dicho, apaciguará sus deseos (demandas) y postergará el efecto placentero.




4. Se destaca un contraste sobre el eje de la demanda: la modalidad neurótica conduce al sujeto a depender de la demanda del otro. Le gusta hacerse demandar y usa sus recursos para que el otro le pida, le ruegue, le sugiera o le ordene. Se trata de diferentes formas de demandas con las que espera, sobre todo, obtener el reconocimiento del otro. El psicópata, por el contrario, demanda e impone formas sutiles de exigencia. Incita al otro a la acción. He aquí que se habla de una capacidad grandiosa de manipulación y teatralidad (5).



5. Respecto al contraste en las modalidades del acto, se puede comparar la seguridad, labilidad emocional (expresar la afectividad de forma inadecuada: risas desproporcionadas o llantos inapropiados) y rapidez del psicópata con el predominio del pensamiento, duda, indecisión y vacilación del neurótico. En la neurosis la duda obsesiva determina una pobreza en la acción y conduce una y otra vez a su postergación; o bien, a una realización torpe que marca un fuerte contraste con la abundancia, habilidad, seguridad del psicópata, quien cometerá inequívocamente más aciertos que errores.




Aunque aparentemente el psicópata muestra una firmeza y astucia increíble, en el fondo se trata de una inseguridad encubierta. El neurótico, en cambio, por la marcada inseguridad y duda, se convierte en la persona más segura y controladora. Puede decirse que ambas psicopatologías modulan estos mismos indicadores. El neurótico es un actor pasivo y un represor de tendencias sádicas. Fenichely refiere que “estas personas se retraen del mundo porque para ellos es un mundo lleno de crímenes que les tocará sufrir o a su vez realizar”(6); es decir presentan un comportamiento de bondad y cortesía. Son personajes que evitan todo tipo de discusiones y que llegan a cometer más errores que aciertos, ya que la agresividad en circunstancias culturales es necesaria para hacer una buena carrera y, por lo tanto, para inhibir los errores y dar lugar a los aciertos. En la personalidad psicopática ocurre lo contrario.



6. La angustia: en “las neurosis encontramos de una manera privilegiada el despliegue de las diversas formas de angustia; en contraste con el bajo nivel o su casi ausencia en el psicópata, que sólo se angustia en los momentos de crisis, es decir, cuando fracasan sus mecanismos psicopáticos”;(7) momentos breves y de transición hacia la recuperación del equilibrio psicopático. En el neurótico la angustia se presenta ante el deseo del otro. Lacan lo define como la percepción misma, en el sujeto, del deseo del otro. Y esto es así porque, ante ese deseo, el neurótico se niega a servir de instrumento del goce del otro, rechaza ponerse al servicio del goce del otro. Por su parte, el psicópata no se angustia pero no le ahorra esa experiencia a su pareja. Es muy activo para enfrentar y sumir al otro en la experiencia de la angustia, actividad que apunta a un objetivo bien preciso: el intento de impelir a su pareja a acceder al goce, de llevarla más allá de las barreras de la inhibición y la represión. No al goce buscado y reconocido por el neurótico, sino al goce prohibido de la satisfacción de sus pulsiones reprimidas.



[b]Comentario final
La integración de una idea requiere de indagar y de establecer diferencias y relaciones en torno a un tema o fenómeno. En este caso hemos podido ver tanto unas como otras para poder elaborar un conocimiento más sólido y más amplio respecto a las neurosis y a las psicopatías. Conocer más de cerca este tipo de trastornos posibilita una mejor atención médica y psicológica.
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Referencias bibliográficas
1. Lacan J. Perversión como estructura clínica. Berggasse 19 Editores, 2004.
2. Hare RD. Sin Consciencia Nueva York y Londres. The Guilford Press, 1993.
3. Liberman, David. Psicoanálisis y Semiótica. Buenos Aires, Argentina, Ed. Paidos, 1975.
4. Lacan J. El deseo y su Interpretación. Paidos, 2014.
5. Lacan J. La Relación de Objeto. Paidos, 1995.
6. Fenichel O. Teoría Psicoanalítica de la Neurosis Mexico. Paidos, 2009.
7. Lacan J. La Angustia. Editorial Paidos Iberica, 2006.


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2 comentarios - "Psicoanálisis de la psicopatía y la neurosis"

kimimaro21
wow me senti muy identificado con tu post
"Psicoanálisis de la psicopatía y la neurosis"
OverFast
No esta mal, solo que hay que dejar temas claros.
-Psicoanalisis, no habla de personalidad en ningun momento.
-La pulsión es un termino muy complejo lo que si no hay forma de ponerle fin a la pulsion, ya que es algo constante que esta movimiento es como la corriente de un rio..
-El neurotico si demanda, de ahi viene la falta dice Lacan, y esa falta genera el deseo en el sujeto.
- Cuando habla del otro no es el otro como persona humana sino, como Otro del inconciente, ya que siempre se habla de sujeto del inconciente.
-Goce y deseo, el perverso obitene goce al transgredir una ley, un ejemplo seria entrar al baño de mujeres, sabe que no lo tiene que hacer, pero lo hace porque ahi viene su goce.