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La importancia de una buena higiene bucal

Es importante seguir ciertas rutinas saludables para conservar una buena higiene bucal que permita prevenir el mal aliento y otras posibles enfermedades. Para ello, hay que seguir ciertos procesos que mantengan sanos los dientes, las encías, la lengua y la boca en general, ya que ésta es la parte más importante de las que intervienen en el sistema digestivo. Por tanto, si al procesar los alimentos se produce una molestia, la salud física de la persona también se podría ver afectada, lo que podría dañar incluso a su autoestima. Este círculo vicioso podría evitarse siguiendo las costumbres propias de cualquier persona preocupada por cuidar su salud y su aspecto.

Para tener una buena higiene bucal es necesario acudir al dentista de forma muy regular, lo que significa que habrá que visitar su consulta por lo menos dos veces durante el año. Incluso es conveniente que los niños visiten al especialista con más frecuencia que los adultos, ya que viendo los dientes de los pequeños se puede detectar si tienen una mala nutrición o si se están produciendo alteraciones en su crecimiento o desarrollo. También es importante que los niños vayan más a menudo al dentista para prevenir una mala alineación de la mandíbula y corregirla en caso de que sea necesario.

Otro de los hábitos de los que se debe preocupar cada persona es el de cepillar sus dientes durante dos o tres minutos con pasta dental fluorada, mínimo dos veces al día (por la mañana al despertarse y por la noche antes de acostarse). Aun así, lo ideal sería que el cepillado se hiciera después de cada comida para que no se note un mal aliento y se puedan eliminar todos los restos. Asimismo se debe usar hilo dental, ya que de esta forma se eliminará la placa que se encuentre escondida en los lugares que un cepillo no pueda alcanzar, ya sea manual o automático. Después de ello también se puede usar enjuague bucal, que ayuda a mantener el aliento fresco y saludable, eliminando la placa bacteriana.



(Foto: www.pixabay.com)

Mantener la boca limpia es tan importante como proporcionarle una dieta saludable, aportándole los nutrientes diarios que necesita, sobre todo, vitaminas A y C. Estos alimentos podrán evitar que en un futuro aparezca la enfermedad de las encías. Para una ayuda más eficaz, se recomienda evitar cigarrillos y tabaco sin humo, ya que las costumbres insanas como esas pueden contribuir a padecer cáncer oral u otras enfermedades de efectos nocivos para la salud. Seguir todas estas recomendaciones puede ayudar a evitar bacterias y todo tipo de padecimientos como pueden ser las aftas, caries, gingivitis, periodontitis y otros muchos problemas bucales.

Por ejemplo, en caso de que se formen llagas en la lengua, algo bastante frecuente, es conveniente combatirlas cuanto antes. Estas heridas o erupciones pueden ser causadas por muy diferentes motivos como morderse o quemarse la lengua, tener aparatos dentales mal ajustados, cambios hormonales, menstruación, estrés… La curación se puede hacer con medicamentos farmacéuticos o remedios caseros. La miel, por ejemplo, es un antibacterial natural que, gracias a sus propiedades, aporta beneficios saludables. El hielo también ayuda en estos casos porque ayuda a bajar las inflamaciones y alivia el ardor o las molestias que se puedan sentir por culpa de las llagas. Otro de los remedios más efectivos, que muchas personas habrán escuchado de boca de sus abuelas, es el enjuague de agua tibia y sal, ya que esta mezcla cicatriza y elimina las bacterias. El yogur natural o el bicarbonato de sodio aplicados en la zona herida también son perfectos para aliviar las molestias. En Salud Respuestas se pueden encontrar otros posibles consejos sobre cómo curar las llagas de la lengua. Dicha web contiene otras muchas respuestas a consultas de temática relacionada con la salud, de la mano de expertos profesionales.

La gingivitis por su parte es una inflamación de la encía. Se trata de una enfermedad muy común que debe tratarse en cuanto es detectada para evitar otros problemas mucho mayores. Normalmente, la gingivitis se produce cuando la placa de los dientes se endurece y pasa a denominarse sarro. Estos depósitos irritan e inflaman las encías haciendo que se infecten. Lo más adecuado en estos casos es acudir a un higienista dental que deberá realizar una limpieza bucal profesional para retirar los depósitos tóxicos. Asimismo, el especialista también podrá dar a su paciente unas pautas que muestren cómo limpiar los dientes de forma correcta.

En cuanto a la lengua, el músculo que distingue el sabor de los alimentos, también puede padecer problemas: color blanquecino, boca pastosa, mal aliento… Estos síntomas suelen darse como causa de acumulación de restos de comida, células muertas, bacterias u otras sustancias infecciosas en las papilas gustativas. Para cuidar esta parte de la boca la lengua debe cepillarse después de cada comida de forma muy ligera. Así, seguirá luciendo un sano color rosado. Para no sufrir la deshidratación, se deberá beber mucha agua, al menos 1,5 litros de agua diarios.

Siguiendo todos estos consejos diariamente, se fomentará una mejor salud bucal y, por tanto, una mejor salud total.

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