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Sordomudos: de ellos aprendamos a escuchar

Sordomudos: de ellos aprendamos a escuchar


La realidad es que generalmente la gente no los discrimina pero tampoco, mayoritariamente, los incluye. No se sienten inhibidos por su situación, es algo natural en sus vidas que hasta a veces- cuentan algunos- llegan a olvidar. Pero el problema se presenta cuando “los oyentes” los tratan de manera especial, con buenas intenciones pero con no tan buenos resultados. El trato especial solo les recuerda que son diferentes y no les permite insertarse en la sociedad como uno más. No quieren que la gente tenga más cuidado con ellos que con otro ser humano, solo esperan ser considerados, incluidos y tener las mismas posibilidades sociales, económicas y culturas que todos. Les hace muy bien reunirse y enriquece mucho estar juntos, pero también necesitan- afirman- relacionarse con los demás y permitirse, y que les permitan, ser parte.

No pueden oír pero saben escuchar muy bien. Entienden mucho más que cualquiera. Ninguno se sentiría ofendido si alguien le preguntase cómo se siente ser sordo- mudo. Incluso si uno se atreve a adivinar su respuesta, esta podría contestar y preguntar a la vez: Qué se siente ser oyente?

Los que son hipoacústicos pueden llegar a ser mucho más objetivos que los que no lo son. Entienden la realidad tal y como es y ponen muy bien en práctica el famoso dicho “la verdad no ofende”, que se suele utilizar con ironía. No logran comprender a quienes se ven perturbados por ser calificados como, por dar algún ejemplo, gordos o pelados, y mucho menos a quienes intentan ofender con tales denominaciones.

Es importante mencionar algo que seguramente todos saben: todos somos distintos en algún marco social. Y realmente sería muy difícil lograr que los sordos pasaran desapercibido pero también los de piel morena o los ciegos o cualquiera que pudiera observarse distinto a simple vista en un entorno determinado. Sería muy complicado en una sociedad como la que vivimos, en la que cualquier persona que no cumpla con algún detalle de los estándares sociales del ambiente en el que se encuentre, es mirado diferente. En una familia donde todos los hijos tengan título universitario menos uno, ése será mirado diferente. En un grupo de amigos que sean todos heterosexuales menos uno, ése será mirado diferente. En una clase de gimnasia a la que asistan como alumnos 9 mujeres y un hombre, el hombre será mirado diferente. En una reunión de sordo- mudos, un oyente será mirado diferente.
Los hipoacústicos saben que siempre resaltarán sobre el resto a menos que mágicamente un día aumentara la cantidad de personas con dicha discapacidad progresivamente y esto pasara a ser algo mucho más natural en la sociedad. Pero al no existir tal probabilidad, comprenden y aceptan la realidad que les acontece pero nunca dejan de anhelar que esa mirada esté acompañada de un trato similar que tienen los que sí oyen y, rehitero, las mismas posibilidades.

Como Hablarle A un Sordo Mudo


La mayoría de los sordos aprenden a leer los labios, por lo tanto míralos a la cara cuando les hables. Pronuncia con claridad y no masculles; los movimientos de tus labios y de tu lengua deben quedar bien visibles para que puedan interpretarlos.

Si recurres al lenguaje de los signo del alfabeto de sordomudos, asegúrate de que estás usando la misma versión que domina la persona con la que estás comunicándote. Existe un sistema internacional que describe diversos objetos e ideas, y dos alfabetos, uno que utiliza las dos manos, y el otro que utiliza una sola mano. Tus movimientos deben ser claros y precisos; mantén las manos bien a la vista, para que la persona sorda pueda verlas. Con el sistema alfabético deberás deletrear tos excepto los números, pero puedes emplear una cierta cantidad de abreviaturas -por ejemplo, la señal que indica "correcto" se hace levantando los pulgares-.

Entre palabra y palabra, haz una pausa chasqueando los dedos o separando las manos y bajándolas.

SISTEMA DE UNA SOLA MANO

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