epespad

Mi primer post, un virgorelato

Bueno heme aquí regalando a esta hermosa comunidad un cuento de mi autoría. 


Espero que lo disfruten.
Mi primer post, un virgorelato









Variola


indio



Los pies desnudos y ligeros cual zorro astuto descendían del cerro, hábiles sorteaban la infinidad del relieve virgen. La piel callosa y curtida por mil soles dejaba resbalar por si una infinidad de agua, que como el mar salado se escurría por la áspera y aceitada piel de su torso cobrizo. En sus fornidas manos como tenazas, un arcabuz listo para ser utilizado.
El ser salido desde una terrible y oscura pesadilla se deslizaba por el monte igual que un puma invadido por la cólera, esquivaba, saltaba y apartaba arbustos espinosos con una ligereza aguda, casi imposible de reproducir. Pues el manto nocturno le era muy familiar y recorría el terreno como si estuviera deslizándose por el firmamento estrellado. Él conocía el lugar, por más que la implacable y negruzca noche no dejara ver sus manos, la oscuridad era su aliada, pues no se lo veía, él se había vuelto más opaco que la muerte misma. El gran hombretón cobrizo y de rala barba conocía bien su antiguo hogar del que fue desplazado.
No estaba solo en aquella noche, la luna aún oculta detrás de la imponente sierra no se había hecho ver, ella era su aliada, su  hermosa diosa fecunda.
El cobrizo kâmîare no corría solo por correr, tampoco era presa. Hoy iba a romper todos los lazos con los dioses, iba a cazar a unos semejantes.
A lo lejos, casi imperceptible, se contoneaba un débil halo de luz. Pues el temible kâmîare avanzaba directo y sigiloso al destello, mientras acariciaba con imprudente placer la madera del arcabuz, que había sido hurtado después de haber probado la primera sangre días antes. Lo cierto es que el veloz rastreador estaba deseoso de sentir su letal estallido. Muy despacio se deslizó por el húmedo pastizal, aquel suelo plagado de espinas, que el hombre serrano quebraba con sus pies callosos que avanzaban implacables por la noche. El kâmîare estaba casi desnudo, así lo prefería para cazar, pues el clima era agradable en aquel pequeño recoveco del monte que alguna vez le había pertenecido. El furtivo depredador parecía que había dejado de respirar, él mismo se sentía león de montaña, pues precavidamente se había asegurado de que así fuese. Desde la negrura del monte vigilaba con implacable desdén a una figura pálida que se vislumbraba a lo lejos, este sujeto no pasaba inadvertido como él, gente ruidosa y poco respetuosa había encendido un imprudente fuego muy cerca de sus blanquecinos cueros.
Los motivos por el cual el curtido kâmîare iba a matar eran varios. No hacía mucho que habían venido a estas tierras hombres pálidos, montados en venados sin cornamenta y acompañados por feroces lacayo que como bestias gemían. Muchos de estos nuevos huéspedes provenían desde el Valle de Malancha donde el gran Yungulo gobernaba, sin embargo estos pálidos sujetos siguieron viniendo a granel, y no solo aparecieron desde el Oeste, sino no que muchos provenían desde el Sur y el Norte armados, preparados para la guerra, hasta algunos de estos desquiciados aparecieron por el Este, por donde se alza una imponente sierra que recorre todo el valle, donde los kâmîare habitaban pacíficamente. Se toleró a los invasores con bastante ahínco, a esos pálidos sujetos sin tierra que se hacían llamar españoles, pero el contacto con ellos había dejado marcados a todos los habitantes de la zona, muchas de los enclaves más chicos sufrieron el abuso desmedido de estos aventureros enfermizos, sin lugar a duda fueron ellos los las saquearon, coléricos lanzadores de truenos.
Repentinamente desde el Norte, en donde se había  asentado un gran reino de blancos, ellos habían organizado allí un bárbaro ejército y habían arremetido con toda violencia en contra de los poblados que se encontraban costeando las imperantes sierras, la violencia con que se desenvolvió dicha avalancha de maldades fue indescriptible. Ellos llegaban a los poblados saqueaban, violaban y luego esclavizaban, llevándose a cumplir sentencia de muerte a hombre, mujer y niño por igual. Así es que fue azotado el pueblo que antaño había residido en estos parajes, pero su llama no se iba a extinguir sin antes dar batalla porque [1]el indio de la montaña es valor, entereza, bravura. En el llano se vuelve silencioso y abatido. En la guerra y en su estrategia ha mostrado siempre su Carácter. Rara vez el viejo Cacique reunía en la llanura sus huestes y presentaba batalla. La Montaña es generalmente su baluarte, sus rocas sirven de parapeto, las piedras de proyectil. Si es vencido se escurre por un desfiladero, llega a la altura, se sienta a descansar de la fatiga, y desde allí contempla impasible al vencedor, quien padece la asfixia si intenta seguir sus pasos.
Pero ahora el último kâmîare acechaba entre los espinillos, solo había quedado, su aldea arrasada por falsos huéspedes. Había logrado salvar a su mujer y a su único hijo del fuego, pero ellos habían caído enfermos y muertos, pues habían bebido de la misma copa que los visitantes. Le transpiraban las manos, no estaba nervioso, estaba furioso y hacía un gran esfuerzo para mantener la compostura característica de su raza, respiraba profundo, pues un solo paso en falso podía echar a perder todo, un solo alarido de bestia podría alertar a su presa, pero el zorro que acechaba se había anticipado a la astucia del español y cuidadosamente había untado su cuerpo en mierda que había extraído de una vizcachera, también traía colgando de un cuero a uno de aquellos grandes roedores ya muerto, lo soltó y se hizo desaparecer entre arbustos.


Narrativa


Los fieles canes ladraron, pero los hombres que acurrucados calentaban sus cuerpos destemplados ante el fuego no les hicieron caso, ya conocían a sus fieras y sus ladridos, por lo que no se movieron de su lugar. Los tres volvieron plácidamente al ensueño en que estaban envueltos, uno, el más cercano a la hoguera buscaba con pesadez una rama humeante, para encender su pipa llena de tabaco del monte, que habían cambiado a gente de la zona, mientras los otros dos hablaban plácidamente sobre cuestiones de la nueva vida. Hasta que el trueno de un cañón ahuyento a las bestias de carga y sorprendió al primer hombre de improviso, ya era demasiado tarde para los dos que habían quedado a la merced de la oscuridad que se cernía a su alrededor, sus esperanzas estaban depositadas en los perros que al escuchar el estridente estallido habían vuelto sobre sus pasos para defender a sus amos, pero algo se interpuso entre ellos y su salvación. Una figura osca arremetió desde las matas e incrustó un palo afilado en la garganta del español más cercano, mientras el que quedaba vivo atinó a buscar entre su morral la pistola y disparó con presteza a la esbelta figura cobriza que se alzaba contorneada por el fuego, esta retrocedió unos pasos y lanzó un gemido que de a poco se fue convirtiendo en risa. Apresuradamente el español hurgó entre las cosas para encontrar un puñal para defenderse, pero el sanguinolento hombre lo tomó por los tobillos arrastrándolo hacia la luz, mostrando sus brazos y rostro plagado de una erupción roja, generalizada en todo su cuerpo cobrizo, entonces el español pudo entender que ambos hombres iban a morir.




[1] Adán Quiroga. Calchaquí, 1963.


https://docs.google.com/document/d/1fW1IwuVQjjYQSvtd7Xt76xRauEIHWa7Wboezlb5k7rg/edit link
anti choreo, registradisimo chacal!



historia



Bueno muchachos si lo disfrutaron sepan que tengo mucho más y variado! etc

4 comentarios - Mi primer post, un virgorelato

BungalowBiIl +3
Ufff venia buscando una virgohistoria y me encuentro esta mariconada... Denunciado
TianNovara
¿Por esto borraron el post de negativos? la concha de tu...