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Baby Driver es como el hijo de Reservoir Dogs y La La Land

Baby Driver, lo último de Edgar Wright, ha estado cuatro semanas entre los filmes más vistos en España, y ahora llegará a México, Chile, Perú y Ecuador.

Baby Driver es como el hijo de Reservoir Dogs y La La Land


Baby Driver es, como mínimo, una de las películas más interesantes de la presente temporada de cine. Por supuesto, que lo reconozcamos se debe a sus propias virtudes cinematográficas, que incluyen una vena melómana esencial para su desarrollo y su disfrute por parte de los espectadores, y que la convierten en lo mejor que ha dirigido el cineasta Edgar Wright hasta ahora. No en vano, se encuentra cerca de quintuplicar el presupuesto que costó realizarla, de treinta y cuatro millones de dólares, con su recaudación en la taquilla mundial, y aún le queda camino que recorrer en distintos países.

El realizador británico nos confiesa que la melomanía de Baby Driver no es una casualidad y que “fue la música la que inspiró la película en cierto modo. La canción que abre el filme, del disco Blues Explosion de Jon Spencer, la escuché y la amé cuando tenía veintiún años y, por aquel entonces, yo no era director, pero no podía parar de imaginarme el tema con una persecución de coches. Esto fue la semilla que inspiró la historia, y pensé: ‘¿Y qué pasa si esta canción la está escuchando el conductor que está huyendo de un robo, y si además este personaje necesita escuchar música todo el tiempo?’. Y yo soy muy melómano y me motiva mucho la música”.

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Así pues, Wright explica que, “básicamente, escribió el guion para la música”, y al comienzo no sabía muy bien cómo iba a ir la historia, pero las canciones las tenía escogidas ya, y si en alguna escena no tenía pensado antes de escribirla qué canción iba a poner, no terminaba de escribirla hasta haberlo decidido y, luego, adaptaba la escena a esa canción. “Cuando terminé la película”, remata, de los temas que había seleccionado al principio, “el noventa y cinco por ciento aún estaban ahí”. Y no sólo eso, sino que también contaron con un coreógrafo durante todo el rodaje, tanto para las escenas en que el protagonista baila como para las de acción: el californiano Ryan Heffington.

Pese a la singularidad de la propuesta, Wright apunta que los estudios entendieron muy bien desde el inicio “que este proyecto no valía la pena sin la música, porque es el sello absoluto de la película”. Para ello, se cercioró de ser transparente y darles toda la información que necesitaran; y se siente muy agradecido porque los productores nos suelen estar dispuestos a financiar excentricidades así. Si bien disponer de un reparto de lujo ayuda mucho a dar una mayor confianza, y Kevin Spacey, que interpreta a Doc, ya había trabajado poco antes con Ansel Elgort, nuestro Baby, en Billionaire Boys Club (James Cox, 2017), y a la hija de Jamie Foxx, Bats en el filme, le encantaba Elgort, y eso también ayudó. Jon Hamm, que encarna a Buddy, “era el único actor al que conocía de antes”, cuenta Wright, “y escribí su parte con él en mente”.

Lo cierto es que la preparación de Elgort para su papel no fue desdeñable ni lo más mínimo. Durante un mes entero, aprendió lenguaje de signos, trabajó el dialecto porque habla con un poco de acento sureño, saltos de parkour para las escenas en las que Baby se mueve por la calle y, claro, las coreografías; y ensayaron muchas escenas con el conductor especialista para que resultaran creíbles las relacionadas con coches. “Vengo del teatro, donde ensayar constituye gran parte del proceso”, explica este joven actor. Y en el cine no se ensaya demasiado, “pero en este caso sí ensayamos, y creo que ha sido muy útil, porque realmente necesitábamos saber lo que estábamos haciendo al tratarse de una película tan ambiciosa”.

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La mexicana Eiza González se ha puesto en la piel de Darling, siguiendo con “los personajes de mujeres fuertes y de mucho carácter con que la industria del cine la identifica”, según nos advierte, aunque ella “se ve como una actriz que hace de todo”. Y se basó en una atracadora de Estados Unidos llamada Candice Martínez, conocida como The Cell Phone Bandit: “Robó en varios bancos, muy joven, latina también. Entraba en ellos hablando por teléfono y pasaba notas (…). Investigué la historia de su vida y encontré por qué esta gente tenía tendencia a buscar la adrenalina y el escape, y mucho tenía que ver con sus familias o la educación y las oportunidades que tuvieron de jóvenes”.

La actriz asegura que “ya era fanática de las películas de Edgar antes” de participar en Baby Driver, un director que “ha demostrado que puede hacer, de una manera muy interesante, el cross-genre, cambiar de un género a otro fácilmente”, y que “la gente a la que le gustan las películas de culto ya sabía quién era, pero creo que Edgar está a punto de explotar como director, y la verdad es que se lo merece”. Y describe este último filme del británico de la siguiente manera: “Es como si Reservoir Dogs [Quentin Tarantino, 1992] hubiese tenido un hijo con La La Land [Damien Chazelle, 2016]”.

1 comentario - Baby Driver es como el hijo de Reservoir Dogs y La La Land

maxivilo +1
Habra que verla, hasta ahora Edgar Wright no me ha decepcionado +10