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Películas de espionaje imprescindibles que todos debería ver

En la película El espía que surgió del frío (1965), Alec Leamas, el descontento oficial de inteligencia secreta interpretado por Richard Burton, ofrece una evaluación de su profesión: "¿Qué demonios crees que son los espías? ¿Modélicos filósofos que miden todo lo que hacen contra la palabra de Dios o la de Karl Marx? No lo son. Son solo un grupo de sórdidos bastardos como yo... funcionarios jugando a indios y vaqueros para alegrar sus podridas vidas sin importancia".

Películas de espionaje imprescindibles que todos debería ver


Basado en el libro de John le Carré, el personaje de Leamas es uno de los muchos espías poco glamurosos que pueblan la obra del autor y sus adaptaciones, desde el viejo y desactualizado Gary Oldman en El topo a un demacrado Philip Seymour Hoffman, ofreciendo una de sus últimas (y mejores) actuaciones como oficial de inteligencia alemán en El hombre más buscado.

Aquí hemos recopilado nuestras películas favoritas de espías de todos los tiempos, desde el estilo realista de le Carré hasta las extravagantes fantasías de espionaje de Jason Bourne y (por supuesto) James Bond. Así que hay para todos, independientemente del bando que te caiga más simpático.

12. Ipcress (The Ipcress File, 1965)



"[Harry Palmer] tenía mi actitud hacia la autoridad: jódete, lo haré a mi manera y lo haré bien. Un rebelde". Así lo dijo el gran Sir Michael Caine durante una reciente entrevista con Esquire, y estuvimos de acuerdo en que tenía mucha razón. Para Palmer, el servicio en el MOD es una especie de penitencia por sus hazañas delictivas mientras formó parte del ejército británico, en lugar de un trabajo en el que realizarse y hacer carrera. La película se estrenó el mismo año que Operación Trueno, la cuarta película de Bond protagonizada por Sean Connery, y el Harry Palmer de Caine es sin duda el anti-007. Compra en supermercados, le gusta cocinar (las tortillas son una especialidad) y quiere que le suban el sueldo para poder actualizar sus utensilios de cocina. Le encargan investigar el lavado de cerebro de dieciséis científicos británicos, pero es secuestrado y sometido al método IPCRESS, en un intento de convertirlo en un agente doble. Palmer consigue resistir el proceso y el dolor mientras canta una de las frases más emblemáticas de Caine: "¡Mi. Nombre. Es. Harry. Palmer!"


11. No hay salida (No Way Out, 1987)



La voz en off del trailer del este thriller protagonizado por Kevin Costner y Gene Hackman sobre un oficial de la Marina de los EE. UU. que investiga un asesinato es pura exageración de los ochenta. La trama, sin embargo, sigue siendo una de las mejores películas de espionaje de siempre, con Gene Hackman brillando en el papel del Secretario de Defensa que intenta desviar las acusaciones de homicidio de su promiscua esposa hacia un supuesto agente soviético llamado Yuri, mientras le encarga a Costner, el otro tipo metido en la investigación, que investigue. La película fue halagada por el prestigioso crítico Roger Ebert como un ingenioso laberinto de investigación, y buen ejemplo de la excelencia del género. Sin duda, lo que eleva a esta película a la altura de clásico son las actuaciones de Hackman y Costner. Para cualquiera al que decepcionara por ejemplo Jack Ryan: Operación sombra, esta es la película que hay que ver para ver a Costner haciendo correctamente el papel de espía.


10. El topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy, 2011)



El planteamiento es simple: "Hay un topo, en la cúpula del servicio secreto”, le dice Control (John Hurt), el jefe de los espías del MI6, a George Smiley (Gary Oldman), que le encarga capturar a un traidor que está filtrando secretos a los soviéticos. Todos los temas clave de Le Carré están presentes en esta versión simplificada pero sin prisas de la novela - soledad, fragilidad, decadencia – a los que podemos añadir el vasto arsenal de tics y gestos faciales de Oldman, que le hacen destacar en un reparto repleto de grandes nombres: además de Hurt, están Benedict Cumberbatch, Tom Hardy, Colin Firth y Mark Strong. La Gran Bretaña mugrienta, desgarbada y tambaleante de la década de los 70 es evocada brillantemente, el vestuario es impecable, y el montaje final, ambientado con la versión de "La Mer" de Julio Iglesias, es una de las conclusiones más elegantes y satisfactorias de la historia del cine.


9. El caso Bourne (The Bourne Identity, 2002)



Adaptación libre de la historia escrita por Robert Ludlum sobre un espía amnésico. Esta películas de Doug Liman supuso un reinicio del género, ya que luego las películas de Bond con Daniel Craig, e incluso la trilogía de Batman de Christopher Nolan se inspiraron en el brutal estilo de combate de Bourne, así como en los escenarios lluviosos. También fue la película que nos hizo tomar en serio a Matt Damon, el niño enfadado de El indomable Will Hunting y el ángel Loki en Dogma, y que le convirtió en un líder de Hollywood.


8. Encadenados (Notorious, 1946)



Alfred Hitchcock en su punto de ebullición más alto. Esta película, que cuenta con el dúo de estrellas formado por Cary Grant e Ingrid Bergman, narra la historia de la hija de un criminal nazi reclutada para infiltrarse en un círculo formado por nazis en Brasil. Se hizo célebre por la escena en la que Hitchcock se pasó por el forro la prohibición de Hollywood de escenas con beso que duraran más de tres segundos (haciendo que los actores dejaran de besarse cada pocos segundos antes de seguir con ello). Sin embargo, lo que más nos interesa es el guardarropa de Grant, particularmente su impecable esmoquin, claro precedente de un espía muy conocido con mucho gusto por las pajaritas y los trajes de etiqueta que debutaría en el cine 18 años más tarde.


7. 39 escalones (The 39 Steps, 1935)



Pocas películas hicieron que Orson Welles se quedara boquiabierto y dijera: "¡Dios mío, qué obra maestra!". Una de ellas es 39 escalones, nombrada la cuarta mejor película británica del siglo XX por el British Film Institute, es uno. Se trata de la segunda película de espías de Hitchcock, estrenada solo un año después de El hombre que sabía demasiado, y en ella Robert Donat interpreta a Richard Hannay, un hombre inocente acusado de asesinato que solo puede limpiar su nombre desenmascarando a una malvada camarilla llamada 39 escalones. Con un estilo implacablemente pausado y revolucionario para su tiempo, Hitchcock condimenta la novela de John Buchan con escenas típicas de su cine. La más conocida es la de Hannay huyendo del Flying Scotsman y escondiéndose en el puente Forth, además del toque erótico personalizado en la primera protagonista rubia de su cine, la fría pero irresistible Madeleine Carroll. El primer gran thriller de Hitchcock presenta todos los ingredientes clave de lo que estaba por venir: un hombre honorable atrapado en la intrigante telaraña sombría y fantasmal; el McGuffin encarnado en los 39 Pasos para mantener la acción sin pausa; y, sobre todo, una manifestación lúdica de su relación claustrofóbica y obsesiva con el sexo a la que volvería más tarde en Psicosis, Frenesí, Marnie la ladrona y Vértigo.


6. Los tres días del cóndor (Three Days Of The Condor, 1975)



Esta película merece estar en nuestra lista simplemente por su estilismo (esos trajes, esas prendas de punto, ese abrigo). Este thriller de Sydney Pollack, sobre un investigador de la CIA que encuentra a toda su unidad muerte, supone posiblemente el mejor papel de la carrera de Robert Redford. Fuera de su zona de confort de muchos de sus papeles, donde hacía de líder y de gallo más gallo del gallinero, Redford realiza una actuación perfecta, en plena huída tanto de la CIA como de un grupo de misteriosos matarifes, con Max Von Sydow, que se convirtió para siempre en el mejor ejemplo de 'malvado asesino con gabardina marrón'.


5. Desde Rusia con amor (From Russia With Love,1964)



Por supuesto, no estamos diciendo que la segunda aparición de Connery en el papel sea la mejor película de Bond de todos los tiempos (aunque sin duda tiene argumentos convincentes), pero si hablamos de espionaje de la vieja escuela, es muy complicado vencer a Bond, que aquí se tiene que ver las caras con Red Grant (el gélido Robert Shaw), agente soviético de SMERSH y SPECTRE. Esta película marcó la pauta para las futuras películas de Bond, ya que podemos ver todo un repertorio de trucos que luego se irían mejorando y diversificando (desde mil y una forma de envenenar a los enemigos a derribar un helicóptero con un un rifle creado a partir de un maletín). La mejor escena es, por supuesto, la tensa pelea de Bond con Red Grant a bordo del Orient Express, seguida por el momento en el que Bond dice una de sus mejores frases tras haber acabado con su enemigo: " Vino tinto con el pescado... Eso debió hacerme sospechar".


4. La noche más oscura (Zero Dark Thirty, 2012)



La visión de Kathryn Bigelow sobre la obsesiva búsqueda de la CIA hacia Osama Bin Laden, que convirtió en estrella a Jessica Chastain, fue celebrado como uno de los mejores thrillers de espías más inteligentes de todos los tiempos. Si la serie Homeland llevó el tema a su máxima expresión, esta película llevó a la gran pantalla la realidad de la tortura, los bombardeos de bases militares y Al Qaeda, a un público que solo había leído acerca de ellos en algunas hojas sueltas de la prensa y blogs de poco predicamento entre las masas. Esta es una película de espías que prescinde del glamour para mostrarnos que el trabajo de espionaje es un trabajo sucio, y el hecho escalofriante de que aquellos que buscan la verdad a menudo son tan despistados como el resto de nosotros.


3. Con la muerte en los talones (North By Northwest, 1959)



Junto a Vértigo, ésta es la mejor película de la filmografía de Hitchcock. Con la muerte en los talones la primera película de espionaje antiespías. Es un cuento de espionaje contado desde la perspectiva de los inocentes, en el que asistimos como Roger Thornhill, el ejecutivo de publicidad interpretado por Cary Grant, huye de una oscura organización en un caso de identidad equivocada. Hay muchas razones en ella para considerarla un clásico entre los clásico del cine, desde la devoción de Thornhill por un buen traje hasta el épico final en el Monte Rushmore, sin olvidar la mítica frase: "Tengo un trabajo, una secretaria, una madre, dos ex esposas y varios camareros que dependen de mí... y no pienso defraudarlos dejando que me maten".

Accion


La mayoría de nosotros recordamos esta película por la emblemática escena del avión fumigador, en la que Thornhill se encuentra en medio de unos campos de maíz, sin un lugar donde poder esconderse cuando un piloto muy cabreado se abalanza sobre él. Y con razón: es el testamento de Hitchcock en forma de una escena simple, que evita los fuegos de artificio con pozos llenos de pirañas, vasectomías realizadas con rayos láser, o lo locales exóticos de Bond, y se desarrolla en un campo agrícola en el medio oeste, convirténdose en una de las secuencias de caza más amenazadoras en la historia del cine. Por todo ello, Con la muerte en los talones sigue siendo una película icónica de uno de los directores más emblemáticos de la historia.


2. La vida de los otros (The Lives Of Others, 2006)



Cinco años antes de que El topo hiciera una certera interpretación del drama que se vivió con la Guerra Fría, La vida de los otros nos hizo echar a lo que sucedía detrás del Telón de acero y el Muro de Berlín en la década de los 80 en el Berlín Oriental, en un poderoso drama que documentó el los las escuchas y espionaje al estilo Gran Hermano llevadas a cabo por la Stasi (la policía secreta de la República Democrática Alemana). La película se centra en la vigilancia realizada a un dramaturgo alemán, Georg Dreyman, que escribe un artículo antigubernamental tras el suicidio de uno de sus mejores amigos. Contada desde la perspectiva del funcionario de la Stasi encargado de supervisar a Dreyman, ofrece una visión realmente sombría de cómo era ser un espía durante la Guerra Fría, especialmente si no necesariamente creía en la causa a la que había dedicado su vida.

inteligencia


Producida y dirigida en Alemania, la película no sigue la tendencia de Holllywood en presentarnos un final feliz y almibarado. Aquí no sucede nada particularmente alegre, desde la paranoia diaria de los observadores hasta las angustiosas escenas finales en las que participa la joven novia actriz de Dreyman. Tampoco hay personaje del todo agradables. Dreyman es un espíritu libre pero también un devoto comunista, mientras que Wiesler, el espía de la Stasi, intenta eliminar las evidencias del delito del dramaturgo mientras que condena a muchos otros a prisión o algo peor. Una película sobresaliente sobre la perdida zona gris al oeste del Muro de Berlín, y el gris terreno moral en el que sus habitantes están obligados a habitar para poder sobrevivir.


1. El tercer hombre (The Third Man, 1949)



Considerada la primera gran película de los 50, y seleccionada por la British Film Institute como la mejor película británica del siglo XX, esta historia de asesinatos y contrabando en la Viena ocupada por los aliados sigue siendo uno de los thrillers más elegantes de todos los tiempos. Desde la famosa escena del discurso del reloj cuco en la gran noria de Viena, la aparición de Harry Lime (Orson Welles) desde las tinieblas cuando supuestamente estaba muerto, hasta la última persecución por las cavernosas alcantarillas de la ciudad, El tercer hombre es una película que ha sido a menudo imitada, pero nunca mejorada. Contra la opinión de los productores, el director Carol Reed insistió en rodar la mayor parte de la película en la Viena de posguerra, por lo que los escombros y los cráteres producidos por bombas que vemos en la pantalla, y que definen las escenas en un ambiente casi apocalíptico, son reales.

drama


Fue escrita por Graham Greene (quien ocasionalmente trabajó como espía para el gobierno británico), cuenta con algunos de los mejores diálogos de la historia del cine, con un personaje, el Mayor Calloway, advirtiendo al inquisitivo protagonista de la película que “deje la muerte a los profesionales”. Todos estos elementos se combinan para hacer de El tercer hombre la mejor película de espionaje de todos los tiempos, y según muchos, incluido Roger Ebert, uno de los mayores logros del cine: "De todas las películas que he visto, esta es la que mejor representa el amor y el romance que supone ir al cine".

1 comentario - Películas de espionaje imprescindibles que todos debería ver

MarquezDeZade
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